Red Knot / 2014 / Scott Cohen

Confieso que me subyugó la primera escena de Red Knot: una chica, visiblemente enamorada, peinaba y recortaba la barba de su muchacho, donde su muchacho es nada menos que Vincent Kartheiser, el Pete Campbell que con tanto ahínco solíamos odiar en los dulces viejos tiempos de Mad Men. Hay algo ahí, en la barba, en su derrotero anárquico, que contrasta con la acción conjunta de peine y tijera, esa normalización a manos de un otro y sus instrumentos de orden y corte resulta una metáfora aterciopelada de lo que vendrá.
Los tortolitos son recién casados y están emprendiendo un excéntrico viaje de luna de miel nada más ni nada menos que a la Antártida. No digo que la Antártida no sea un destino tentador (ciertamente lo es) pero un largo viaje en barco por esos mares helados pueden poner en crisis a cualquier pareja: la belleza de los paisajes hostiles, las tormentas, fa extraña felicidad que uno intuye en los movimientos de la fauna autóctona, la comida que puede comerse arriba de un barco, son una prueba de fuego: qué hacemos acá, para qué estamos.
Ahí vuelve aquella escena primera escena, tan menor que en un principio resultaba chocante, a explicarnos que no cualquier viaje es para cualquiera ni en cualquier momento. Esta película, también muy menor, sin estridencias, bella desde lo pictórico, lo natural, lánguida desde los diálogos pero vigorosa desde lo narrativo, no es apta para todo público.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s