Río Lobo / 1970 / Howard Hawks

Es muy grato para mí publicar esta, la reseña número 500 de Cinefanías, algo que todavía no sé si calificar como una ocurrencia que llegó demasiado lejos, un esfuerzo que no tiene mucho sentido o, lo que ha sido desde el principio: un diario que registra las películas que miro y me permite salvar los huecos que va dejando la memoria. Creo que sigue siendo eso y está bien; 500 reseñas, tres o cuatro años, puntos altos y puntos bajos, 500 películas pero nadie, salvo aquel personaje de Filloy, lleva la cuenta de las tazas de té que ha bebido, ni de los amaneceres que lo pescaron sin haber pegado un ojo. Lo de siempre, todo y nada, y en el medio esto, lo apenas aprensible.
Para tan especial ocasión hube de elegir a un gran director, Howard Hawks, que ni siquiera es de mis favoritos (¿quiénes son tus directores favoritos, pequeño saltamontes?) pero pertenece a la generación dorada y no escatimó géneros: western, negro, aventuras, comedia y de todo salió bien parado, a lo largo de más de cuarenta años de carrera.
Río Lobo no es su mejor película pero cronológicamente supone la clausura de tan dilatada trayectoria y lejos está de ser un título menor. la temática repite algunos tópicos de Río Bravo y El Dorado pero nunca resigna interés.
Durante los últimos estertores de la guerra de la secesión un grupo de confederados se dedica con todo éxito a saquear los cargamentos de oro que trafican los yanquees. Pero la guerra termina y uno de los coroneles víctimas de aquellos saqueos, John Wayne, emprende una búsqueda frenética de los soldados unionistas que traicionaban su lealtad. En el camino se alía con algunos confederados: total que, una cosa son los avatares bélicos de una guerra (la muerte, el robo), y otra muy diferente la traición: esa no se perdona nunca.
Río Lobo, pese a lo desangelado de la contracara de Wayne, Jorge Rivero, tiene todo los condimentos de los grandes western: muy buenas escenas de acción (el ataque al tren, los primeros diez minutos de película, son dignos de lo mejor en la historia del género), pero también lindas chicas, diálogos punzantes, persecuciones y la fiereza de los hombres nobles.
Hay quien la juzga un episodio menor dentro de la obra de Hawks, tan generosa en buenos títulos; yo, en cambio, creo que es un final de lo más digno, con Wayne y otros legendarios (como Jack Elam), entretenimiento puro, tensiones de a caballo, pistolas veloces y hambres de venganza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s